"Sólo los que se adaptan sobreviven".
Es muy conocido aquello que dice "sólo los que se adaptan sobreviven", y esto se aplica a nuestro medio. Mientras la tecnología está corriendo a pasos agigantados en nuestro país, los cambios educativos son lentos para adaptarse a las nuevas tendencias, peor aún cuando el gremio magisterial es reacio a las adaptaciones.
En las aulas se siguen enseñando conceptos atrasados y poco prácticos, que no generan valor agregado a nuestro recurso humano e irónicamente con ello debemos ser competitivos y pretender enfilarnos al mercado internacional o adaptarnos al mundo globalizado para buscar un mayor nivel de desarrollo humano de la población.
La solución inmediata para levantar el nivel de nuestro sistema educativo se puede buscar en las experiencias exitosas y adaptarlas a nuestra realidad. Una de éstas sería la búsqueda de implementar programas de tecno-educación desde la edad temprana, con lo cual se logre una generación con nuevas habilidades prácticas más evolucionadas.
Para ello propongo una educación basada en ampliar la educación técnica desde el nivel primario, donde los niños puedan aprender a desarrollar oficios que sean útiles para desempeñarse en un futuro próximo, no para que trabajen desde ya, pero sí para que comiencen a despertar sus capacidades.
Sin embargo, esta educación no podría estar basada en el sistema educativo actual, tendría que contar un giro, que difícilmente podría estar a cargo del Ministerio de Educación. Más bien considero que podría ser un programa que fuera algo así como un "INTECAP-KIDS", de manera que estudiar realmente sirva de algo en la práctica.
La experiencia sería aún más interesante si la capacitación técnica se adapta a la especialidad de la zona. Por ejemplo, en Izabal o en la Costa Sur capacitar a los niños en el cultivo de peces, técnicas de pesca o servicios para el turismo; en el altiplano capacitar en técnicas para producir artesanías, métodos para mejorar la agricultura, y así consecutivamente.






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