Quién les da directrices para hacer la vida imposible.
Cómo podemos exigir responsabilidad de los menores de edad si nuestra vida está fundamentada en metidas de pata y sobre todo en errores garrafales, pero más que una llamada de atención para los adultos, esto es una voz de alerta para enfrentar nuestros problemas y darles solución, antes de que estos lleguen a los niños.
De qué sirve por pura apariencia continuar en una relación conyugal, si cuando se cierra la puerta de la calle la pareja termina revolcándose como perros y gatos, en una batalla campal que tiene por testigos a los menores de edad.
O acaso es más importante el ¿qué dirá la sociedad a nuestra propia felicidad? Con esto no estoy condenando ningún matrimonio o relación sentimental adulta, el punto es cómo podemos condenar o castigar a los adolescentes de cometer equivocaciones, si ellos no cuentan con las herramientas adecuadas para contener sus alborotadas hormonas.
Si usted es padre de una joven adolescente y le permite tener novio, si no le explica los resultados de sus actos, entonces prepárese para ser un joven abuelo, pues al fin y al cabo todo contacto físico entre hombre y mujer termina en más que caricias.
Pero esto, aunado con serpientes bípedas que tratan de cobrarse viejas heridas de amores fallidos entre su mismo sexo, desean ver a todo lo relacionado con hombres tirado en el suelo, boqueando de un certero golpe.
Y es que este tipo de petición, en lo relacionado a una casería de jóvenes muchas veces irresponsables, suena más a un acto de maldad pura y de revancha. Pero la pregunta del millón es ¿quién les ha conferido el poder de venganza contra su otro genero? No me lo creo si aseguran que una voz desde el cielo les confirió esa responsabilidad divina, porque más parece una voz de ultratumba desde el rincón más remoto del inframundo, quién les da directrices para hacer la vida imposible de cuanto mortal masculino puedan alcanzar.






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