No es cuestión de castigar sin antes haber advertido.
Hace algunas horas me enteré de un grupo de señoras, que conforman una agrupación feminista, que están interesadas en perseguir y ajusticiar a los hombres menores de edad que por la falta de una educación sexual adecuada han cometido la imprudencia de embarazar a otra menor.
El punto es que estas señoras que por alguna razón odian al género masculino, simplemente por revancha están a la cacería de cualquiera que sea del sexo opuesto.
El punto es que por paternidad irresponsable de algunos adolescentes ellas argumentan que cuentan con el sartén por el mango y buscan que los tribunales de familia giren orden de captura contra los jóvenes.
Con esta columna de opinión no pretendo defender a quienes buscan escapar de sus responsabilidades ante los actos cometidos, pero busco que si alguien tiene que pagar los platos rotos, sean las dos partes, ya que en una relación sexual participan dos personas y tienen que enfrentar las consecuencias de sus actos.
Que padre de familia permitiría que la autoridades lleguen a arrestar a uno de sus hijos y sacarlo del hogar cual delincuente, en la palangana de una autopatrulla de la policía, más parece que estas señoras que buscan venganza de forma salvaje, simplemente observan con placer cómo hombres se enfrentan contra hombres.
Recordemos que la mejor forma de educar es con el ejemplo y es indispensable que los adultos tomemos el control sobre la información sexual que bombardea a nuestros hijos, no es cuestión de castigar sin antes haber advertido sobre los problemas ocasionados por la falta de información.
Se trata de tener la calidad moral para poder enseñar con el ejemplo en relaciones perdurables y estables dentro de la misma familia, que es el primer lugar donde el menor puede aprender a saber diferenciar entre el bien y el mal.






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