Tomar los centros de Educación es violación a los derechos del niño.
Se inició una semana de grandes retos para el Gobierno del Presidente Pérez Molina con el caso de los estudiantes de nivel medio que se resisten a ser mejor preparados, más competitivos y, por ende, ingresar al mercado laboral con mejores y mayores expectativas de un empleo digno mejor remunerado.
Los ciudadanos esperamos que el Gobierno no siga permitiendo el desgaste que las actitudes de los estudiantes están causando no sólo a la comunidad escolar sino a la economía en general, los problemas deben atacarse a fondo y a tiempo porque cada día que pasa las dimensiones de los mismos se ensanchan y los sectores interesados en causar inestabilidad gubernamental y social se aprovechan de la escasa o nula capacidad de diálogo de los actores de estos movimientos, máxime que son menores de edad que no miden las consecuencias de sus actos.
La tolerancia tiene límites y la comisión de actos ilícitos como causar lesiones a compañeros de estudios, más que una manifestación de violencia es una actitud delincuencial, que debe ser sancionada administrativa y penalmente.
Tomar los centros de Educación primaria es una violación a los derechos del niño; dice el párrafo noveno del Preámbulo de la Convención de los Derechos del Niño, que éste por su falta de madurez física y mental, necesita protección y cuidado especial. Omitir rescatar sus centros de estudio es responsabilidad del ente encargado de ello, porque es hecho notorio que los edificios son propiedad del Estado y en este caso los documentos no son necesarios.
La tolerancia excesiva conduce al caos y a la anarquía, es urgente amonestarlos, suspenderlos o expulsarlos, según cada caso, para enseñarles que se vive en un Estado de derecho.






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