Opinion
 
" "la frase
"

El precandidato republicano a la presidencia de Estados Unidos Mitt Romney perdió la ligera ventaja que tenía en intención de voto en Florida sobre el mandatario Barack Obama, quien buscará la reelección en los comicios de noviembre”.

Peter Brown, subdirector del Instituto de Votación de la Universidad Quinnipiac

 

'Subida por la vida'

 

La violencia y sus hermanas

 

Gestión cultural empresarial atinada

 

La libertad de expresión y el poder

La batalla por la democracia es continua y se ha extendido a todo el mundo. Así, pareciera ahora que la eurozona se encuentra en aprietos, como muchos Gobiernos de Latinoamérica que están balanceándose en esa delgada línea que separa un Gobierno sano de la autocracia. En el Istmo, dos gobiernos se enfrentan a la prensa, por diferentes razones, pero no permiten que alguien difiera de ellos, situación insoportable para el desarrollo de la democracia. La necesidad de crítica se considera una siniestra manera de interpretar cuanto se hace. En el Sur también se ha sentido esta antipatía. El problema de fondo es que el poder no se siente bien cuando alguien le señala sus debilidades o sus puntos fracasados, y los gobiernos en el estilo de la democracia occidental dependen de los partidos políticos, y estos de inversionistas y de hacedores de imagen. Muchas veces, la prensa, si es libre, deshace el maquillaje que los hace deseables para representar al pueblo. El mejor ejemplo lo vemos en estos momentos en las preliminares del país estadounidense. Pero la prensa tiene otras implicaciones y por eso se hace peligrosa: interfiere en la opinión de otros países sobre la actuación de una determinado gobierno, y esto trae consecuencias.

Cuando la oposición entre la prensa y el gobierno se radicaliza, pueden surgir leyes adversas a la libertad de expresión y agresión a los periodistas. La prensa internacional, por ejemplo, considera a Honduras el Estado donde la prensa corre el mayor peligro de la región. En dos años desde el golpe de Estado han asesinado a 17 periodistas y otros se encuentran bajo amenazas. De la misma manera sucede en México: tiene ese problema, pero vinculado a la violencia del narcotráfico. En ambos casos las fuerzas de gobierno dejan de cumplir con el mandato constitucional de seguridad y descuidan esta delicada parte del sistema. Por supuesto, la libertad de prensa en casi todos los continentes sufre de cierto acoso, como el caso del presidente de Alemania, que se sintió molesto ante la develación de un favor que le fue concedido. El escándalo es tal que todavía no termina.

Nuestras democracias son muy jóvenes. Probablemente necesitemos años para tener una prensa liberada de toda fuerza coercitiva. Sin embargo, desde hace algunos años, la prensa en Guatemala, salvo algunos casos lamentables, como los ocurridos en la época electoral, ha mantenido sus criterios y en los capítulos de opinión es variopinta, como se dice. Casi todos los credos tienen voz en los medios, y este que acaba de nacer como opinión pública, no oficial, ha sido una excepcional manera de presentar a nuestro país allende sus fronteras. Esperemos que siga cumpliendo con su papel, con el respeto que merece cualquier pensamiento que se exprese para mejorar las condiciones que como nación tenemos.

27-01-2012

Tributo a don Alfredo Guerra-Borges

El pasado 7 de enero, el Estado de Guatemala, por medio de su Cancillería, entregó a don Alfredo Guerra-Borges la Orden del Quetzal en el grado de Gran Cruz, por todas las contribuciones académicas y profesionales que ha hecho en los últimos cincuenta años y que lo convierten en uno de los pensadores latinoamericanos más destacados de estos tiempos.

Siempre tan activo y tan humano, don Alfredo no solo es un hombre de ciencia y filosofía, es también una persona comprometida con el tiempo que le ha tocado vivir. Desde los 20 años, cuando participó en la revolución del 44 –que nos ensancha el pecho–, y en la que pudo participar desde el Ministerio de Trabajo, desde el Diario de Centro América y desde otras esferas políticas. Después reconocemos sus pasos en los años sesenta, buscando la integración de Centroamérica y aportando sus conocimientos en la política industrial de esa nueva era económica. Más tarde, desde la Universidad Autónoma de México, como catedrático enseñando a las nuevas generaciones y, como investigador, contribuyendo a la construcción científica y documentada, tanto de la historia económica de Guatemala y América Latina, como de la globalización y la integración necesaria para hacerle frente. Por fortuna, la Universidad Rafael Landívar y la Flacso le han dado un espacio para enseñarnos, mientras la (querida) tricentenaria continúa dormida y apartada de su pueblo y de sus insignes hijos.  No voy a hablar de sus años de exilio, ni de las tantas horas que seguro pasó ambicionando el regreso a una patria que a veces es tan dura con los retoños más buenos. No, no quiero perder espacio, pues hay tanto que decir de una historia de vida tan fecunda. Porque don Alfredo sigue en la lucha. Ahora que he tenido la oportunidad de platicar con él, me cuenta todos sus proyectos de investigación y de trabajo, sus esperanzas, sus retos y sus metas. ¡Qué dichoso! ¡Tener el ímpetu de un joven y la sabiduría de hombre maduro!

Desafortunadamente, los medios, tan ocupados en hablar de nuestras desgracias y tan apremiados por llenar el espacio con anuncios comerciales, no han tenido ni un ratito, ni un espacio para saludar la existencia y la obra de un ilustre guatemalteco, cuya historia de vida y faenas cumplidas debería de hacernos sentir orgullosos a todos. Bueno, desde aquí, desde este espacio público en el que tengo la responsabilidad de escribir, aprovecho a invitarle a usted a quitarse el sombrero, a erizarse la piel, a ponerse la azul y blanco y saludar al humanista, al que nació guatemalteco y preñó de pensamiento a toda nuestra América; al pensador, al revolucionario, al exiliado, al inconforme, al eterno joven, al maestro Alfredo Guerra-Borges. ¡Salud por usted, nuestro maestro Guerra-Borges!

'Subida por la vida'

Subir al volcán de Agua, hacer una cadena humana y formar un corazón en el cráter es un reto. Una forma de rezar, de meditar y de tomar conciencia. Jóvenes y no tan jóvenes hicieron el esfuerzo para alcanzar las alturas como una romería. La iniciativa surgió de la Embajada Británica, acompañada por más de 40 empresas.

El evento tuvo como objetivo primordial generar conciencia respecto a la violencia intrafamiliar, empezar una cultura de no más violencia y trascender en paz a pesar de las diferencias, También se pretendió crear un evento de altísimo impacto para decirle no a la violencia intrafamiliar.

Así como la violencia no respeta edad ni condición social, la subida al volcán de Agua estuvo integrada por hombres y mujeres, niños y niñas, muchachas y muchachos de diversas condiciones sociales. Todos con un mismo objetivo. Es una semilla que se sembró. Los conflictos grandes requieren de grandes acciones y esta actividad involucró a mucha gente. Se trata de lograr cambios generacionales que, desde otra visión, pareciera un salto cuántico en tanto que implica dejar atrás patrones aprendidos. Porque la conducta violenta se aprende, como se aprende a leer.

Hace algunos años trabajé con niños y niñas de corta edad en un grupo de terapia de juego, y en los juegos que ponían en escena se veía un drama de origen milenario, en el cual el hombre ordenaba y la mujer obedecía. No había diálogo ni entendimiento. Sí había órdenes, gritos y obediencia, y si alguien desobedecía había más gritos, insultos y luego golpes. Era la repetición de lo que estos pequeños habían vivido en casa, porque un alto porcentaje (algunos hablan del 85 %) de hogares viven violencia, no importando el estrato social ni condición económica. Esta actividad culminó con un concierto y una celebración, como deben terminar las actividades en donde la juventud participa. Es acercarse al corazón de los participantes de manera empática y activa. Los viejos hemos vivido en la violencia doméstica, como víctimas o como victimarios. O bien la hemos visto pasar imperturbables, porque no es nuestro asunto. Sin embargo, con la juventud la cosa es diferente porque, espero yo, serán lo suficientemente sensibles para hacer el cambio generacional y no permitir ni propinar violencia de ningún tipo.

Se ha establecido que la violencia intrafamiliar tiene un ciclo, largo o corto, que viven tanto el maltratador como la o las víctimas –incluidos los hijos e hijas–, que se perpetúa y deja sus secuelas en la vida física y psicológica de sus víctimas. A veces es sutil, está envuelta en palabras llenas de desprecio o en papeles de china que no hacen bulla, pero que marcan heridas hondas. Por ello, Subida por la vida es un paso grande, pero no puede ser el único.

La violencia y sus hermanas

Parte importante de nuestro particular habitus de violencia, que fue adquirido de manera implícita o explícita en la experiencia de vida durante el conflicto armado, se sigue manifestando en una serie de esquemas que generan acciones violentas. En ese período se instaura, en aras de la seguridad, una combinación de factores que acrecentaron la violencia. Me refiero a la impunidad, la corrupción o la existencia de poderes paralelos. Estas formas ilegítimas de coerción fueron mecanismos corrientes para mantener el control social.

La impunidad posee al menos dos acepciones: a) la falta de castigo de alguien que realizó una acción contraria a la ley; y b) el estado en el cual se encuentra un hecho delictivo que no ha sido debidamente castigado con la pena establecida por ley. Esto nos habla de un sistema de Justicia que no funciona, porque los hechos que quebrantan la ley no se investigan ni se persiguen. Esto significa que, si alguien mata, no pasa nada. Si alguien roba, extorsiona o secuestra, tampoco pasa nada. No se pone freno al abuso y al crimen.

Por corrupción se entiende el acto de echar a perder, dañar o bien sobornar a alguien con dádivas para conseguir algo. En nuestro país esto fue práctica común de políticos, gente que entró a formar parte de instituciones de gobierno e incluso miembros de clases poderosas que querían mantener o adquirir privilegios. Sin embargo, esto se ha extendido como práctica social en muchos ámbitos.

Los poderes paralelos son también una herencia de años atrás. Las fuerzas paramilitares se organizaron con el apoyo del Estado durante el conflicto. Nombres como Mano Blanca, Buitre Justiciero, Escuadrón de la Muerte, Ejército Secreto Anticomunista (ESA) y otras 20 organizaciones constituyeron una fuente de temor durante décadas, porque se trataba de poderes anónimos y oscurecidos, cuyos métodos brutales se ejercían sin freno. Más adelante, las PAC (Patrullas de Autodefensa Civil) constituyeron una estructura paralela de control menos anónima y más masiva, formada por campesinos en el área rural supeditados al Ejército, los cuales con frecuencia ejercieron un poder abusivo y paralelo a las autoridades municipales.

Algunas estructuras paralelas se mantuvieron y fueron encargadas de la llamada limpieza social como práctica normalizada dentro de algunos gobiernos. No hace mucho, el caso Pavón nos la hizo recordar.

Estas prácticas socialmente enraizadas en nuestro país son contra las cuales se debe luchar, a nivel de Estado, de todos nosotros como ciudadanos y de la sociedad civil organizada, y esto debe ser un compromiso.

Gestión cultural empresarial atinada

Ante la crisis europea, las instituciones culturales de esos países han sufrido cortes que las hacen tambalear y en muchos casos son devastadores. Eso implica nuevos modos de gestión si se quiere sobrevivir. Un ejemplo de esto es el anuncio del Museo del Prado, de no cerrar el lunes y trabajar los siete días de la semana, con lo que logran un importante ingreso de fondos de varios millones de euros al mes En Guatemala, el arte siempre ha estado en crisis por falta de fondos. Paradójicamente, durante gobiernos militares fue cuando los grupos artísticos nacionales tuvieron un relativo mayor apoyo, y aun hoy día nos llegan ecos de esos tiempos. El Ministerio de Cultura realmente dedica una ínfima parte de su presupuesto a este sector, ya que la mayor parte es del deporte, por mandato constitucional. 

Durante la década de los 70, hasta finales del siglo XX, surgen en el país organizaciones no lucrativas a favor del arte, ante la poca acción del Estado. Muchas de esta organizaciones aportaron lo suyo en su momento, pero ante el no entendido concepto de organización no lucrativa, junto a la ausencia de una gestión cultural atinada, muchas sucumbieron por falta de financiamiento, porque una actividad voluntaria sin fondos llega a cansar a sus miembros, como fue el caso del Patronato de Bellas Artes. En el siglo XXI surge una iniciativa diferente, el Taller experimental de gráfica (TEG), que celebra este mes un año más de existencia. Este colectivo, integrado en un principio por los artistas Erick Menchú, Plinio Villagrán, Norman Morales, Marlov Barrios, Josué Romero, Alberto Rodríguez y Mario Santizo, pasarán a la historia del arte nacional como los que resucitaron el grabado y pusieron valor a la gráfica.  Luego se estableció el Salón Nacional de Grabado, iniciativa no gubernamental de Lucrecia Cofiño de Prera, que aporta lo suyo junto al TEG.

El grabado es una forma de tener un acercamiento directo a la vivencia estética. Muchas veces es subvalorado por su condición de arte seriado, algo que otras disciplinas como la pintura y la escultura dicen no tener. Las diferentes técnicas del grabado ofrecen una gama de posibilidades para la expresión visual. El TEG, desde su primer exposición, mostró la variedad de modalidades de esta disciplina y su convivencia con el mundo digital. 

Vinculados con el quehacer actual de la gráfica, especialmente española, esta organización ha logrado convertirse en un modelo de gestión empresarial en el campo de las artes. Sin grandes pretensiones, han logrado poner en circulación obras como las de Arnoldo Ramírez Amaya, Isabel Ruiz y Moisés Barrios, a precios accesibles, y realizar carpetas de otros artistas a solicitud propia. Gracias al tesón de sus miembros, lograron financiamiento de la organización Arte Sur, de España, entidad no lucrativa que ayuda al arte de países como Guatemala. Hoy día, este taller se han convertido en un importante centro de impresión digital manejado por artistas, no por técnicos sino por creadores, que ponen más que la lógica del manejo de programas y equipos. El centro de impresión nutre financieramente muchas de la iniciativas creativas de muchos de sus miembros. Un ejemplo a seguir.