Cultura

Lunes, 23-01-2012

Tún por una noche

Rápido vino, rápido se saludó y rápido se nos fue. Así puede ser el arte a veces. Siempre impresionante, hipnótico incluso, pero lamentablemente efímero. Así fue cómo se asomó Francisco Tún hace unos días...


Martes, 24-01-2012

Dile a mamá: adiós a Etta James

En una época sobrecargada y desbordada de supuestos talentos, de cantantes perecederos que si bien podrán jactarse de millones de dólares en ventas y conciertos en arenas vendidos en su totalidad, pocos son aquellos...


Miércoles, 25-01-2012

¡No teman! ¡Ya viene el Capitán Guate!

El primer episodio de Capitán Guate data de un curioso personaje nacido hace más de cinco años, conocido entonces como Capitán Cleto. Chapín, por otro lado, es la reinvención de su compinche Cletín.


Viernes, 27-01-2012

Sarah Harmer en Guatemala

¡De vez en cuando nos encontramos con pequeñas pero gratas sorpresas en cuanto al arte se refiere. A base de una recomendación, por accidente o asociación. Pero independientemente de la razón para ello...



Jueves, 26-01-2012

Afuera, lesbianas en escena

¡Tercera llamada, todos a escena! A escasas horas de que el añejo y longevo Teatro de Bellas Artes devore al público de turno y las paredes hagan eco del monólogo y parlamentos recitados sobre la tarima, los suspiros, risas y, por qué no, ceños fruncidos evidenciarán la vida que ofrece el teatro. El coloso amanece hambriento y ansioso del colectivo que, hasta hoy, ha ensayado en soledad. Finalmente, tras tropiezos, errores, caídas y demás, Afuera invita a todos adentro.

El colectivo Siluetas, conformado por Laia Ribera, Lu Robles, Camila Urrutia y Tatiana Paloma, ofrece como resultado una intensa y poderosa obra alrededor de los juicios, prejuicios y tribulaciones que implica dicha inclinación sexual. Poética y frontal, Afuera somete al público a traspiés, a una caótica montaña rusa emocional, un diario fidedigno de relatos y experiencias, tanto propias como ajenas, bajo el tradicionalismo de una sociedad conservadora.

Todos a clase

Represión, censura, reproche y castigo. El típico reclusorio emocional e intelectual de un salón de clases, ahogando cualquier diferencia, es el primer ambiente que nos predispone al resto de la obra. El supuesto guía, esta vez una monja, se encarga de castigar a cualquiera que se atreva a salir de línea. Por sutil o inocua que parezca la ofensa, termina arrancada de raíz por el látigo de la directora. Este silencio obligado termina por colmar la paciencia de las tímidas y reprimidas estudiantes. El sentimiento arrinconado logra, finalmente, florecer.

Esta representación focalizada en un espacio específico es el reflejo de una actividad luego extrapolada en cualquier aspecto posible. Una vez abierta la caja de Pandora, los ángeles y sus correspondientes demonios toman escena. Por cada sonrisa y alivio, nos encontramos con la misma cantidad de traumas y problemas. Sin embargo, es necesario exteriorizarlos para exorcizarlos o, en todo caso, dejarlos sueltos a su propia voluntad.

Una vez agarra camino el conflicto, la emotividad de los diálogos e interpretaciones atraviesan sus altibajos, no en cuanto a calidad sino a la diversidad de emociones tratadas durante el transcurso de la obra. De lo bello a lo trágico de las relaciones amorosas, el tedio, ocio y rutina de las mismas, transmisibles fácilmente a un noviazgo homosexual e, incluso, al comportamiento compulsivo, impulsivo y dominante de ambas partes.

De la harmonía del amor color rosa a la decadencia emocional, el exhaustivo comportamiento compulsivo y la invasión mediática terminan por calar hondo en el comportamiento humano que, fácilmente, se replica en cualquier relación. A partir de entonces se van deshojando los sentimientos durante la obra, un acercamiento al comportamiento social y religioso, incluso, con la inclinación sexual y aspecto de las protagonistas.

La segunda dimensión se rompe para abordar una relación directa con el público y mantiene esa versatilidad durante la transición de escenas y personajes. Si bien no maneja una historia lineal sino más bien abstracta, permanece la narrativa rítmica y dinámica. Durante la obra se desarrollan temas como el supuesto rol de la mujer y el hombre en la sociedad, el concepto erróneo de la belleza, las predisposiciones de una sociedad y repercusiones emocionales sobre sus integrantes.

Puño y letra

Sentimientos reflejados en ira, amor, amistad, humor, resentimiento y rebeldía durante la puesta en escena. El guión se fue tiñendo a partir de las historias de las protagonistas y el círculo social donde se relacionan. Es una combinación de la realidad social bajo la debe estar sujeta la mujer que rechaza el modelo femenino impuesto. La relación ante una sociedad machista, el supuesto código de belleza, tacones y rimel, el príncipe azul y el castigo divino.

A través de una intensa interpretación y una poderosa intervención, Afuera se adjunta a los elementos emocionales como el mejor recurso literario de la obra. Un interesante vistazo a cómo la vida parece tan lineal y, sin embargo, tan diversa. Las frustraciones y aspiraciones de un simple mortal son igual de recurrentes sin importar la raza, religión, edad, sexo o inclinación sexual. No obstante, esta última resulta en un aspecto tajante y determinante, no solo en la obra sino en la realidad bajo la cual fue basada el guión: un intenso caos controlado.

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