Cultura

Lunes, 23-01-2012

Tún por una noche

Rápido vino, rápido se saludó y rápido se nos fue. Así puede ser el arte a veces. Siempre impresionante, hipnótico incluso, pero lamentablemente efímero. Así fue cómo se asomó Francisco Tún hace unos días...


Martes, 24-01-2012

Dile a mamá: adiós a Etta James

En una época sobrecargada y desbordada de supuestos talentos, de cantantes perecederos que si bien podrán jactarse de millones de dólares en ventas y conciertos en arenas vendidos en su totalidad, pocos son aquellos...


Miércoles, 25-01-2012

¡No teman! ¡Ya viene el Capitán Guate!

El primer episodio de Capitán Guate data de un curioso personaje nacido hace más de cinco años, conocido entonces como Capitán Cleto. Chapín, por otro lado, es la reinvención de su compinche Cletín.


Jueves, 26-01-2012

Afuera, lesbianas en escena

¡Tercera llamada, todos a escena! A escasas horas de que el añejo y longevo Teatro de Bellas Artes devore al público de turno y las paredes hagan eco del monólogo y parlamentos recitados sobre la tarima, los suspiros, risas...



Viernes, 27-01-2012

Sarah Harmer en Guatemala

ALEJANDRO GARCÍA | DCA |

¡De vez en cuando nos encontramos con pequeñas pero gratas sorpresas en cuanto al arte se refiere. A base de una recomendación, por accidente o asociación. Pero independientemente de la razón para ello, igualmente se aprecia. El Nobel Women’s Iniciative ha reunido un elenco de delegadas en las que incluye humanistas, periodistas, escritores y demás creativos, con el afán de promover la paz, justicia e igualdad. Entre ellas nos visitará la cantante y activista canadiense Sarah Harmer, nominada al Polaris Music Prize en 2006, otorgado cada año al mejor disco canadiense.

El domingo, esta fantástica intérprete, con guitarra en mano y su harmónico pop folk tocarán tierras guatemaltecas por una noche. Tierna, melancólica, emotiva, dramática, refinada, elegante, dulce y enamoradiza, la música de Sarah evoca la atmósfera indie y alternativa que lleva revoloteando ya por algunos años. En un acogedor rinconcito bohemio de la zona 4, la voz de Sarah hará eco de su frescura melódica.

Un poquito de folk para fin de mes

La compositora canadiense es la justa heredera de aquellas cantautoras de principios de la década de los 90 que, con retazos del folk de antaño de los años 60 como Bob Dylan, Van Morrison y Cat Stevens, se unían al folk rock de finales de bandas como The Band, The Byrds o Simon & Garfunkel y así marcarían una época. Esa transición, del folk de carretera a uno más melódico y elaborado, fue la base de intérpretes como Alanis Morrisette o Natalie Merchant. Sin embargo, esa combinación atravesó décadas durante las cuales formó otras alianzas.

No hay género que se le escape al pop. El éxito comercial y económico de una banda o intérprete se debe a la trascendencia de sus composiciones, lamentablemente, más que por su calidad. Sin embargo, lo accesible y pegadizo del pop ha formado bellas hermandades con otros estilos y esto fue lo que pasó con la música acústica del verano del amor, una vez alcanzó a la Generación X de los 90. Todos esos caminos recorridos convergen en el folk rock pop de Sarah. Con composiciones limpias, lindas harmonías y una narrativa poética en sus letras, es un acto fresco y valioso de presenciar.

La música de Harmer no es necesariamente un hit popular que escaló carteleras, es un pop rock accesible, fresco y fácil de digerir. Su último lanzamiento fue Oh little fire, de 2010, un trabajo bastante pulido y maduro. Harmer demuestra la versatilidad de sus composiciones, que coquetean con el country y bluegrass y las complementa con melodías agradables. Lejos de la bohemia de 10,000 Maniacs, es una propuesta que terminó de formarse con el rock alternativo de grupos como Matchbox 20 o The Wallflowers.

Una intensa llamita

Oh little fire, la última producción de la canadiense, ha sido la prioridad en sus más recientes giras, aplaudidas por la crítica y fans por igual. Más cercano esta vez al indie actual, sus canciones se asemejan a interpretes más contemporáneos como She & Him, Feist o Regina Spektor. Con una amplia gama vocal, es uno de los aspectos de la estructura melódica de sus composiciones que permiten que estas sean tan atractivas, rango fácil de detectar durante toda su discografía.

“Oh little fire es un disco ganador” afirmó el crítico musical James Christopher, de Allmsic.com. “Podría pasar desapercibida como otra compositora capaz en una industria de músicos capaces. Sin embargo, su habilidad de convertir una simple melodía en algo especial es lo que resalta de su trabajo.” Por otro, lado Michael Joyce, del Washington Post, aplaude el poder de invocar musas tan poéticas en su música. “Apasionada y encantadora”, la define. Finalmente, el sitio web musicOHM lo define como un álbum “cargado de gemas, una genuina perfección melódica”.

Para aquellos ajenos a su música, Oh little fire es un disco perfecto para comenzar, gracias a su accesibilidad y cercanía. Es un disco cuidadosamente tallado, que resulta en una dulce elegancia casual. Por otro lado, si hemos de explorar sus raíces, podríamos hacerlo a través de You were here, su segundo trabajo discográfico que, si bien no había alcanzado el brillo de sus más recientes publicaciones, ya se había alejado de lo rústico de su debut, presentando melodías más elaboradas y con una mayor libertad creativa al experimentar con varios géneros.

Si bien el estilo musical de Sarah aún permanece ajeno al desarrollo musical de Guatemala, es un género que poco a poco ha ido colándose con la nueva escena musical, con estilos como el brit pop, con trazos folk de Luke, el folk gitano de Patza, e incluso la estructura de mucho del repertorio de Gaby Moreno. El folk es parte de aquella santa trinidad, junto al jazz y blues, que dieron pauta al desarrollo de la música contemporánea las décadas siguientes. Sarah Harmer presenta una dulce y encantadora propuesta que vale la pena curiosear ahora que podemos.

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